AL FILO DE LA NAVAJA. LA LEY DE SEGURIDAD INTERIOR EN MANOS DE LA SCJN





  • En memoria de los Mártires de Tlatelolco

    Tras la lucha revolucionaria de 1910, la Constitución de 1917 refrendó en el artículo 21 la competencia exclusiva de la autoridad civil en la persecución, investigación y prevención de los delitos. El artículo 129 establece que “en tiempos de paz ninguna autoridad militar ejercerá más funciones que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar”, principios vigentes en nuestra Carta Magna.

    Intervenciones militares más importantes en la postrevolución, muchas contrarias el mandato constitucional:

    1.- De 1926 a 1929, las fuerzas militares federales se enfrascaron en la “Guerra Cristera” contra el levantamiento armado que protestaba por la “Ley Calles”, que negaba la personalidad jurídica a las iglesias, prohibía su participación en política, las privaba del derecho a poseer bienes inmuebles e impedía el culto público fuera de los templos, llevando al máximo por el gobierno callista el carácter laico del Estado Mexicano.

    2.- En el año de 1958, Adolfo López Mateos dispuso del ejército para reprimir el movimiento de petroleros, telegrafistas, maestros y médicos, derivando en la detención de los líderes sociales Demetrio Vallejo y Valentín Campa para acabar con las protestas y huelgas.

    3.- En mayo de 1962, apoyados por policías, una partida militar fue enviada al poblado de Huitzilac, Morelos, para asesinar al líder zapatista Rubén Jaramillo y a su familia.

    4.- En 1965, bajo la influencia de la Revolución Cubana, el movimiento guerrillero en México atacó sin éxito el Cuartel Militar de Madera, Chihuahua, que derivó en una tenaz persecución militar contra todo movimiento revolucionario, realizando el ejército ilegales labores de preventivas y de investigación, con violaciones graves a los derechos humanos.

    5.- Con la irrupción del Movimiento Estudiantil en 1968 y en la víspera de la Olimpiada, Gustavo Díaz Ordaz ordenó la intervención del ejército mexicano, lanzándolo a las calles del entonces Distrito Federal, violando la autonomía de la UNAM al tomar sus instalaciones, al igual que las del IPN y Chapingo, para reprimir violentamente la huelga y la resistencia estudiantil. El corolario fue el 2 de octubre de ese año en el que se desató la mayor masacre de que se tenga memoria en la historia postrevolucionaria de México, para terminar con el movimiento a costa de estudiantes y líderes muertos, desaparecidos, torturados, desaparecidos y presos políticos.

    6.- A partir de 1972 y hacia finales de los 80, durante los gobiernos de Luis Echeverría Álvarez y José López Portillo, se incrementó la intervención castrense en la llamada “Guerra Sucia” en contra de los movimientos sociales que, bajo inspiración socialista, intentaban la toma del poder por medio de las armas. Fueron tiempos de violaciones graves a los derechos humanos, como la desaparición por el ejército, entre otros, de Rosendo Radilla en Atoyac de Álvarez, Gro.,

    en 1972, que le valió al Estado Mexicano una sentencia condenatoria de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, o la desaparición de Jesús Piedra Ibarra, a partir del cual surgió una de las pioneras de los derechos humanos en México: Rosario Ibarra de Piedra.

    7.- Ante el creciente consumo de drogas en los EUA tras la guerra de Vietnam y en la coyuntura de la Operación Cóndor en América Latina, en 1975, el gobierno de Gerald Ford suscribió un acuerdo con José López Portillo para financiar y destacar tropas y fuerzas policíacas en los estados de Guerrero, Oaxaca y Michoacán para destruir plantíos de opiáceos y mariguana con importante apoyo aéreo, desatando una fuerte represión contra indígenas empobrecidos, sembradores y recolectores de las hierbas, viviendo en virtual estado de guerra, hasta hoy, bajo violento control criminal, como en otros estados y municipios del país.

    8.- El 1 de enero de 1994 irrumpe en Chiapas el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, declarando la guerra al régimen de Carlos Salinas de Gortari para mostrar al mundo las condiciones de explotación, despojo y marginación en que viven los indígenas en México. El gobierno destacó una fuerte presencia militar para aplastar el movimiento, represión que fue frenada por la movilización social y la negociación entre el gobierno federal, el Congreso y la guerrilla.

    9.- En el marco de la Iniciativa Mérida para el combate a las drogas, en diciembre de 2006, Felipe Calderón Hinojosa comenzó en Michoacán la llamada “Guerra al Narco”, mediante la irrupción masiva del ejército y, luego, de la marina armada. Esta guerra, que continúa Peña Nieto y que no ha logrado abatir a las mafias, frenar la producción, el consumo y el tráfico de drogas, ha cobrado hasta la fecha 240 mil muertes violentas y casi 40 mil personas desaparecidas, y ha acumulado decenas de Recomendaciones de la CNDH por graves violaciones a los derechos humanos cometidas por el ejército y la marina, por hechos como Tlatlaya, Palmarito, Ostula, Monterrey, Ajuchitán, Nuevo Laredo y, por supuesto, Iguala.

    10.- Una intervención militar sui géneris, fue el intenso cabildeo en el Congreso de la Unión y en los medios por los titulares de la Sedena y la Semar para que se aprobara la LEY DE SEGURIDAD INTERIOR, diseñada para legitimar las intervenciones militares en tiempos de paz fuera de sus facultades constitucionales, hoy en manos de la SCJN para declarar su inconstitucionalidad o no, y de la mayoría de Morena en el Congreso para abrogarla o no.

    Veremos pronto de qué están hechos.

    *Director de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste

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