El Ciclón del Desierto




  • Nuevamente se queda SLRC sin conocer un huracán. Recuerdo de muy niño, a principios de los sesentas, que igual que hoy esperábamos con temor pero con mucha curiosidad un huracán que se dirigía directamente a San Luis Río Colorado. Los metereólogos de entonces, no sé porqué al huracán le llamaban "ciclón metereológico", que alude a un círculo gigante o cúmulo de ciclos dirigidos también por el azar. La expectativa era mayor que nunca antes, porque se estaba masificando la televisión y por primera vez vimos a los metereólogos con sus mapas y explicaciones que antes solo oíamos en radio.

    Después los especialistas cedieron su lugar a mujeres casaderas por cuestión de rating y solo regresan si la cosa es muy grave, pero ahora el salto es mayor porque cada quien puede hacer en su internet sus pronósticos personales con base a satélite. Así que, hay mas salto entre el que cada quien hace sus pronósticos con base a la misma información que de metereólogos de radio a la televisión.

    La expectativa era máxima, se respiraba un ambiente de modernidad de un pueblo que no pasaba de 7 u 8 mil habitantes. Pueblito pero fronterizo, en aquél entonces vivir al lado del estado mas rico del país mas rico del mundo era una ventaja de hasta cinco años en la adquisición de productos con tecnología de punta como la televisión. Los primeros en masificar la televisión. Por primera vez nos sentimos parte del primer mundo aunque la cola y por primera vez nos visitaría un torrencial de lluvia que solo habíamos visto en noticieros televisivos en un lugar donde llueve solo cinco días al año.

    En un lugar donde casi nunca llueve ni hay viento, cuando llovía los niños lejos de guarecernos salíamos a mojarnos y cuando había mucho viento que no fuese negro planeábamos como aviones o contra el. Los días de lluvia eran días de fiesta, los niños no íbamos a la escuela o no iban todos porque como no había pavimento exagerábamos que los charcos no nos dejaban cruzar. Así que, llegase remolino de lluvia y viento juntos en realidad nos ilusionaba. La fuerza del "ciclón" declinó un poco con la sierra de la península de Baja California y le faltaba salvar el último escollo, todo lo contrario a una cordillera, pronosticaban que la vastedad y sequedad del desierto podría desvanecerlo. Y así fue que sucedió, nuestro gran desierto de Altar venció al gigante metereológico que nos amenazaba.

    Por este episodio local, como eco decidieron ponerle "El Ciclón del Desierto" a un abarrotes que existió por la avenida Guadalupe Victoria y calle 9, que obtuvo durante diez años éxito local que los grandes supermercados le hicieron languidecer lentamente hasta cerrar, igual que le sucedió a muchos abarroteros locales por todo el pueblo. Un centro comercial por lo menos afecta 100 pequeños negocios a su alrededor, un supermercado 10 o 20. También esto ha sucedido en EEUU donde pueblos enteros fueron quebrados y desaparecidos principalmente por los WalMart que mas bien sirven a intereses chinos.

    En aquella época yo era muy niño, los que eran adolescentes a principios de los sesentas (aquelloxtros), si se hicieron pandilleros. Era una epidemia. era la época del Rebelde sin Causa de James Dean, del nacimiento del rock, la moda unisex, la anticonceptiva y el pelo largo, la época que narra muy bien Vaselina. Se impuso un instinto territorial de barrio de El Ciclón, Las Palmitas, Espiga de Oro, Luz del Día, de ahí devino la competencia por las mujeres, los accidentes y la revancha. Como en películas llegué a ver pleitos con cadenas, velocímetros, vaselina, jeans apretados y carros antiguos que siempre fueron negros ahora pintados de candy apple, amarillo canario o verde soldado.

    Raul Corral Quintero 
    Anahuacalli, 29 septiembre 2018

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