LAS MUJERES EN EL 68




  • En realidad hablar del movimiento del 68, no es el “2 de Octubre”. Sino que oficialmente este movimiento transcurre en más de seis meses y la cuna del mismo es en la Vocacional de Ciencias Sociales del Instituto Politécnico Nacional (IPN), el 23 de Julio, pero no tardo en incorporarse la UNAM, cuando coinciden en marchas por diferentes rumbos pero que se juntan en el Zócalo, la UNAM conmemora el triunfo del aniversario de la Revolución Cubana y el IPN en protesta por la represión del 23 de ese mes, esa manifestación fue muy importante porque luego unieron fuerzas el IPN y la UNAM, lograron manifestarse y vivir juntos ese movimiento, que luego su auditorio salió de las universidades para ir a la calle y sumar el apoyo del pueblo: sindicatos, sector servicios y demás agraviados por la historia de un gobierno intolerante y represivo, de tal forma que hasta las madres de todas salieron a protestar a las calles.

    Las Mujeres encabezan una manifestación de más de 5,000 el 30 de Septiembre del 68, marcharon a la Cámara de Diputados, convocadas por la Unión Nacional de Mujeres Mexicanas (UNMM) para exigir la liberación de los presos políticos, cese a la represión y cumplimiento del Pliego Petitorio del Consejo Nacional de Huelga (CNH) que luego estas fueron apoyadas por Los Congresos Latinoamericanas de Mujeres y se escucho la voz de su líder Dolores Sotelo y se metieron al mismísimo Congreso de la Unión y fueron recibidas y escuchadas sus demandas (Ver: Verónica Solano “Resistencia y luchas femeniles. La UNAM en verano del 68: una historia desconocida”), el mismo 2 de Octubre fueron detenidas al menos nueve lideres de este movimiento, del que sabemos fue un movimiento donde muchísimas mujeres estudiantes de todas las universidades estuvieron presentes sin distingo institucional universitario.

    Fue un movimiento encabezado por los estudiantes, pero pronto se convirtió en un movimiento más amplio, porque detrás de ellos salió a su apoyo sus profesores de la Coalición de maestros dirigida por el  Ing.  Heberto Castillo y detrás de ellos otros estudiantes y profesores del Colegio de México, de la Ibero, de Chapingo y lo relacionado con ellos como fue el  apoyo de artistas, pintores, escultoras, literatos y toda la elite intelectual del país y todas las demás, fue un enorme poyo, por lo que hizo más grande el problema para el gobierno, la agenda de agravios y reclamos se abulto.

    El único apoyo en las calles al gobierno fue del mismo gobierno o toda la clase gobernante: léase políticos, diputados, senadores, prensa nacional y todos los medios de comunicación, jueces, magistrados, todos, a acepción de los burócratas del D.F. que los obligaron a realizar una manifestación al Zócalo pero al final tiene que dispersarla porque en marcha entonaron porras de “Somos unos borregos, somos unos borregos”, fue contraproducente y con el pretexto de la Olimpiada pensaron que era una “Mala imagen” ante el mundo e inventaron que estaba infiltrada la URSS, Cuba y el comunismo, pero los infiltrados en el movimiento fueron ellos a través de gobernación, el ejército y la CIA y antes de los Juegos Olímpicos, el primero de Septiembre el día del informe el Presidente propago su amenaza, que “Haremos lo que tengamos que hacer”, y un mes después el ejercito masacro a los y las estudiantes y simpatizantes que los acompañan. Los integrantes del Batallón Olimpia, vestidos de civil, una vez tomada la tribuna del mitin, dispararon hacia abajo para que los soldados se creyeran atacados por los estudiantes. La respuesta fue la esperable, vino la masacre y los disparos se escucharon por toda la plaza de Tlatelolco, cumplió Díaz Ordaz lo que prometió “haremos lo que tengamos que hacer” y reprimir es lo mejor que saben hacer.

    Posteriormente se siguió como prioritario encarcelar a los líderes sociales del movimiento y vinculados con este a Lecumberri, la prisión de los presos políticos, que en ese periodo se declaro en lleno, porque ahí se encontraron con los líderes de otros movimientos  anteriores como el Ferrocarrilero de Valentín Campa y Gómez Z, el de los médicos y el campesino de Jacinto López fundador de la Central Campesina Independiente (CCI), la respuesta del gobierno fue la represión en todo el país, era alerta roja a la crítica y la protesta, no a la verdadera delincuencia o a los narcos o bandas delictivas, de ellas no se sabía nada, no los perseguían, como ahora.

    Este mes de los 50 años del movimiento ya no debe de ser para solo recordar y conmemorar, sino debe de ser para ajusticiar, para demandar a través de Cortes Internacionales estos crímenes de lesa humanidad, que también ya se han acumulado muchos, es hora que impere la justicia si es que se logra la cuarta trasformación, los culpables o responsables aun pasean por ahí. ¿ O nos esperamos otros 50 años?   


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